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Torrijas sin lactosa

sin lactosa

Y tras el potaje de vigilia, cerramos el especial Semana Santa como no puede ser de otra manera, con torrijas sin lactosa. Si quieres sorprender a los tuyos con algo más chic, no te pierdas los cupcakes de torrijas.

Las torrijas sin lactosa son bastante sencillas de hacer y están riquísimas, lo único necesario para que salgan buenas es tiempo y ganas, porque tienen un tiempo de preparación de aproximadamente un par de horas entre unas cosas y otras.

Comed muchas esta Semana Santa, descansad y divertíos, nos vemos a la vuelta. ¡Felices vacaciones!

Ingredientes para las torrijas sin lactosa:

  • 1 barra de pan para torrijas (La mía es de 400gr).
  • 750ml de leche sin lactosa
  • 1 naranja
  • 1 limón
  • 100 gr de azúcar moreno
  • 4 huevos
  • 2 – 3 ramas de canela según gusto
  • Miel, azúcar y canela en polvo al gusto para decorar

torrijas sin lactosa

Preparación:

Ponemos a hervir la leche con el azúcar, la corteza del limón y la mitad de la corteza de la naranja. Cuando esté a punto de ponerse a hervir retiramos del fuego y echamos la canela en rama. Yo he echado 3 ramas, si os gusta con un sabor más suave podéis echar dos o incluso una. Dejamos que enfríe por completo, un paso muy importante para que las torrijas no se deshagan al freírlas.

Mientras enfría la lecha hacemos las rebanadas de pan. Yo he comprado un pan de torrijas pero podéis hacerlas con pan de molde, con pan del día anterior, lo que queráis, van a estar igual de buenas. A mí me han salido 12 rebanadas de aproximadamente 2cm cada una.

Batimos los huevos para rebozar y cuando la leche haya enfriado por completo estamos listos para empezar a freir. Las torrijas tienen que pasarse por los dos lados por la leche, luego por el huevo y luego se fríen con el aceite caliente pero vigilando que no se quemen. Un truco de mi abuela para evitar que sepan a aceite es freir la mitad de corteza de naranja que nos queda antes de empezar a freir torrijas.

Cuando terminéis de freirlas dejadlas escurrir bien en papel de cocina y ya podéis ponerles por encima lo que os apetezca, miel, azúcar, canela, todo a la vez…

Nos vamos de vacaciones… ¡Nos vemos en unos días con recetas nuevas!

Potaje de vigilia (lo mejorcito de la cuaresma)

Potaje de vigilia

Después de los Cupcakes de torrijas de ayer hoy os presentamos en este segundo capítulo del especial Semana Santa el plato más tradicional, el potaje de vigilia.

Actualmente las normas alimenticias de la religión católica ya no se llevan tan a rajatabla como en otros tiempos, hoy en día esto solo lo suelen respetar las abuelas, y este año yo para presentaros la receta.  Pero antiguamente la tradición dictaba que en determinados días del año, como la cuaresma, no se podía comer carne. En su lugar se utilizaba el pescado. Pero en muchos lugares de interior, a los que no llegaban toda clase de pescados, se utilizaba bacalao o incluso congrio seco, que sustituían a los productos de cerdo en los potajes.

Existen variedades de bacalao de distintos precios y con todos ellos podéis preparar un excelente potaje de vigilia.

Sale una olla hermosa con cantidad para por lo menos para 8 personas.

Ingredientes para el potaje de vigilia:

  • ½ Kg garbanzos (yo uso el Hostal que para mi son de los mejores, por la cochura)
  • 300 gr o 1 bolsa de espinacas
  • 400 gr bacalao (lo venden en paquetes con sal)
  • 1 cebolla grande picada
  • 2 tomates maduros (si no tenéis podéis poner tomate triturado de lata)
  • 3 dientes de ajo
  • 2 hojas de laurel
  • 1 ramito de perejil
  • 1 chorreón de aceite (unas 3 cucharadas)
  • 1 cucharada sopera de harina
  • 1 cucharilla de café de pimentón (dulce o picante, según preferencia)
  • 3 litros de agua
  • Sal*

Preparación:

Dejar en remojo los garbanzos desde la noche anterior en agua templada con sal. Y como siempre, pelamos y picamos la verdura, para tener preparados los ingredientes antes de empezar a cocinar.

*Enjuagar y poner el bacalao a desalar 1-2 días antes, poniéndolo en agua y cambiando este agua cada 8 horas. 

Poner en una olla  3 litros de agua y calentamos antes de introducir la legumbre. Antes de que empiece a hervir ponemos los garbanzos, el bacalao preparado, y añadimos también los dos dientes de ajo pelados y las hojas de laurel. Hervir suavemente unas dos horas (el tiempo de cochura depende de la variedad de los garbanzos, de verdad en esto no ahorréis porque os puede estropear la receta, porque hay algunos que no ablandan ni que les de el día entero, es tremendo).

En un vaso de la batidora o similar, podremos el diente de ajo restante y el perejil bien limpio con un poco de caldo de la cocción y batimos hasta que todo quede bien molido. Tradicionalmente esta pasta se hacía en el mortero, pero las batidoras son más rápidas y descansadas.

Mientras se cuece la legumbre ponemos en una sartén pochar la cebolla muy finamente picada hasta que están transparente, en este momento añadimos los tomates pelados, despepitados y cortados en dados muy pequeños o dos cazos de tomate triturado, refreímos un poco y añadimos también la cucharada de harina. Rehogamos un poco y poner también la pasta de ajo y perejil anteriormente preparada. Y seguimos dándole vueltas, rehogando otros 5-10 minutos más. Apartamos la sartén del fuego para no quemar la especia y espolvoreamos por encima el pimentón, y revolvemos bien, para que se integren bien los sabores. Y lo introducimos en la olla, con el fuego bajito para que no se pegue el refrito, pero manteniendo el hervor.

Miramos que a los garbanzos no les quede ya mucha cochura y entonces estamos preparados para introducir la espinaca, que previamente habremos enjuagado muy cuidadosamente, asegurándonos de eliminar todo resto de tierra y las hojas y tallos estropeados, si son frescas, y si son de bolsa con enjuagarlas un poco estarán. Y las volcamos en la olla cuando hayan pasado las dos horas mencionadas y continuar cociendo unos 15 minutos más. Aquí probamos el punto de sal del caldo, para mi no es necesario añadir nada de sal si solo habéis enjuagado el bacalao, en caso de haberlo desalado entonces si tendréis que corregir la sal.

Pinchar en las fotos para ampliar.

Antes de dar por terminada la ebullición asegúrate que los garbanzos están bien tiernos. Hay remesas de algunos garbanzos que parecen de cocción eterna.

Y ya tendremos nuestro ansiado plato de vigilia, ahora a disfrutarlo.

 

Cupcakes de torrijas para pecadores sin remordimientos

Cupcakes de torrijas

Ayer tuve una iluminación repostera mientras comprobaba si tenía todo lo necesario para hacer torrijas  y me puse a crear esta receta de cupcakes de torrijas.

Saben y huelen a torrijas… Son una delicia, pero aviso que no son aptos para gente con remordimientos porque son una auténtica bomba de calorías… Yo he regalado todos menos cuatro según he terminado de prepararlos.

Disfrutadlos mucho, volveré en breve con las torrijas de verdad…

Ingredientes para los cupcakes de torrijas:

Para 12 cupcakes.

Para el bizcocho:

  • 80 gr de margarina
  • 135 gr de azúcar
  • 2 huevos medianos
  • 145 gr de harina de trigo
  • 1/2 cucharadita de levadura
  • 200 ml de leche sin lactosa
  • 2 ramas de canela
  • 1 cucharadita de canela en polvo

Para la crema:

  • 220 gr de azúcar glass o icing sugar
  • 125 gr de Crisco
  • 80 ml de leche
  • 1 cucharadita de canela en polvo
  • Miel

Pincha en las imágenes para ampliar.

Preparación:

Del bizcocho:

Precalentamos el horno a 165ºC si es de convección y a 175ºC si es normal.

Ponemos a calentar la leche de la crema y la del bizcocho (en total 280ml) con las dos ramas de canela y 25 gr de azúcar para hacer una infusión.

Por otro lado tamizamos y reservamos todos los ingredientes secos (harina, canela en polvo y levadura).

Mientras se va infusionando la canela batimos el resto del azúcar con la margarina en el vaso de mezclar, a continuación incorporamos los huevos de uno en uno hasta que estén bien mezclados batiendo a velocidad media. Incorporamos la mitad de la harina, mezclamos, y echamos 100 ml de la leche con canela que teníamos calentando, mezclamos todo bien, incorporamos lo que queda de harina y batimos todo junto unos segundos más.

Preparamos las capsulas en la bandeja de horneado (moradas en este caso como homenaje a la Semana Santa) y las rellenamos con la mezcla un poco más de la mitad. Horneamos durante 15 minutos y los dejamos enfriar.

De la crema:

Si tenemos icing sugar echamos todos los ingredientes en el vaso y mezclamos a velocidad alta durante al menos 10 minutos, si tenemos azúcar glass la tamizamos y lo mezclamos todo igualmente. La leche de la crema son 80 ml de la infusión con azucar y canela que hemos preparado.

Para que no empalague es importante batir siempre las cremas hasta que el azúcar glass no se note al tacto.

De la decoración:

Todavía nos quedan 100ml de la leche que hemos infusionado, vamos a meterla en un biberón de repostería. Cogemos un descorazonador de manzanas y vamos abriendo los cupcakes y mojándolos bien por dentro del tapón con la leche, mojad las paredes del agujero y el fondo para que el cupcake absorba la leche. Cuando terminéis cada cupcake le volvéis a poner el tapón.

Cubrimos con la espátula el fondo de los cupcakes (en las fotos veréis que me han quedado todos los cupcakes con gorrito y he rectificado la levadura en la receta que os he puesto, pero si os pasa esto, con un cuchillo de cortar pan los igualáis para poder echar la crema bien).

A continuación metemos el resto de la crema en una manga con una boquilla redonda no muy grande, yo he usado la 12 de Wilton y decoráis los cupcakes de dentro hacia fuera. Por último, echad un poco de miel en un plato y remojad unas varillas de batir en ella, luego con las varillas chorreando un poco termináis de decorar los cupcakes de torrijas con la miel.

A pecar!