Croquetas de la abuela (tradición paso a paso)

Croquetas de la abuelaRecetas sin lactosa

Tengo que empezar diciendo que las croquetas de mi abuela eran ¡¡¡las mejores del mundo!!! tanto es así que me cuesta comer croquetas en la calle o de las que hacen otras personas, porque realmente no me saben igual de buenas, por supuesto a mi tampoco me salen igual, y sé que nunca me sabrán como las que ella me hacía, eso sí, sigo la tradición y las mismas pautas que ella utilizaba.

Era tanta mi pasión por esas croquetas que un año en mi cumpleaños, me regalo un tupper gigante de croquetas, con una flor de tela para que lo recordara… todavía la flor está en mi cocina y me acompaña todos los días de mi vida, un pedacito de ella, que hace que me mi mente se llene de hermosos recuerdos de momentos vividos juntas.

Debo deciros también que para mí hacer esta receta es un ritual de tradición familiar, y que si realmente queréis que salgan buenas, no tengáis prisa y hacerla paso a paso, siguiendo las indicaciones que os dejo a continuación.

Ingredientes para las croquetas de la abuela:

  • Bechamel (os enlazo la receta del paso a paso, pero os pongo las cantidades utilizadas):

– 3 Cucharas soperas colmadas de harina
– 2 Cucharas soperas de margarina (o mantequilla o aceite o incluso mezcla, yo usé mitad margarina y -mitad aceite de oliva virgen)
– 400 ml. litro de leche sin lactosa (da igual que tipo de leche sea)
– Nuez moscada y pimienta para espolvorear, cantidad al gusto
– Un poco mas de 1/4 cebolla

  • 1/2 gallina cocida en el puchero (también podéis utilizar 1/2 pollo o 1/4 y 1/4 de cada como os digo en la receta del puchero)
  • 150 gr aprox. de jamón serrano
  • 2 huevos duros picaditos
  • 1 o 2 huevos batidos para empanar
  • pan rallado

Preparación:

Por supuesto lo primero que tendréis que preparar es la bechamel, como os dije anteriormente no la voy a describir paso a paso, para que no se nos haga eterna la explicación de la receta, pero os he dejado las cantidades que usé prácticamente exactas en los ingredientes. También os diré que mi receta es apta para intolerantes a la lactosa, ya que utilicé la leche sin lactosa y margarina de oliva (os adjunto foto) . Como siempre digo ir viendo la textura, un truco de mi abuela para saber que la bechamel estaba al punto para las croquetas, es pasar la pala de madera por en medio y que las dos partes de la masa quedarán separadas unos segundos, sin cubrir al instante el rastro que deja la pala, osea que no esté líquida. No dejéis la bechamel al fuego sola, remover continuamente. Y cocinarla a fuego lento.

Picar la gallina y/o el pollo,  los huevos duros y el jamón pequeñito ( si os sobra un poco añadirlo a la sopa del puchero que queda riquísimo).

Una vez tengamos la bechamel en su punto, a fuego bajito, añadimos la gallina/pollo, el jamón y el huevo, sin parar de remover y viendo que no pare de hervir la bechamel, unos 6 minutos más. Para que la bechamel coja bien el sabor de los ingredientes. Y retiramos del fuego y vertemos la masa en una fuente expandiéndola bien para que enfríe. Cuando esté a temperatura ambiente, la tapamos con film de cocina y a la nevera a reposar hasta el día siguiente, se que le mayoría de la gente las hace el mismo día, pero para mi gusto, no se impregna tanto el sabor. Y como os dije anteriormente para mí es un ritual.

Al día siguiente, sacamos la masa y con la ayuda de dos cucharas soperas y las manos, empezamos a darle la forma, y pasarlas por el huevo batido y el pan rallado, como cualquier otro empanado. De nuevo el ritual es meterlas en uno o varios tupper porque salen muchas(si necesitáis hacer dos plantas de croquetas, poner una base intermedia de papel de aluminio para que no se peguen), y al congelador para freírlas al día siguiente, la gente las hace en el momento. Lo mismo este es mi ritual de las croquetas. Sacar las croquetas del congelador 10 minutos antes de freírlas. Y mi consejo es que las friáis en una sartén o cazo profundos con bastante aceite caliente, y una vez que las introduzcáis poner a fuego medio y darles vuelta con ayuda de un par de palas de madera. Suelen salir remesas de aproximadamente unas 20 croquetas, a mi esta vez me salieron 23.

Una recomendación, para la cocina en general y en especial para recetas laboriosas, en las que vamos a hacer varios pasos o que no nos podemos despegar de los fuegos, es ir recogiendo y limpiando mientras cocináis, en este caso es muy importante no dejar las paletas ni los cazos pringados con la masa para después, si no os da tiempo o estáis empezando y todavía no podéis hacer tantas cosas a la vez, por lo menos ponerlo a remojar mientras seguís cocinando. Hay una frase que siempre me decía mi padre que me encanta. “Un buen cocinero, termina a la vez de limpiar que de cocinar”

Y fin, a disfrutar de las croquetas mas elaboradas y riquísimas del mundo.

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